Poesía básica: ¡YO NO HE MUERTO!

Una sola puerta de tres, abierta.
Una sola puerta.
En frente, la montaña.
Pasa la nube inmensa;
toda suya…todo suyo.
Huracanes de vientos,
lluvia andante semiparalela
y, en todo el monte, funerales alegres,
naturales, de hojas muertas.
Los cabellos terráqueos danzan todos iguales
al son de trompetas invisibles que vienen de los mares.
Llegó el otoño; llegó la muerte…
¡Mas no para todos!
Hoy morirán hojas y animales.
Mas no morirán para siempre
y en su transformación de mañana,
darán con más calor a la tierra,
de su muerte, pasado mañana,
brotes de esperanza.
Y yo no he muerto.
Me alegro de la lluvia
y me alegro del viento.
Si tengo frío, me caliento;
si tengo miedo ¡Que no lo tengo!,
susurro y pienso…
y para mañana ya me he comido mi pequeña ración de esperanza.
Una sola puerta de tres, abierta.
Una sola puerta inmensa.

* Manolo Chinato

Piel adentro.

No soy quien todos creen ni por asomo,

me guardo las miserias piel adentro,

las penas no las cuento, me las como,

no busco ni atención ni ser el centro.

Soy más de lo que ves tras mi sonrisa,

un cúmulo de dudas y ansiedades,

más débil que la vida con su prisa,

más frágil que un gorrión en las ciudades.

LUIS RAMIRO

El vagabundo de las estrellas

Y aquí estoy…esperando el día decretado por la maquinaria del Estado para que sus esbirros me envíen lejos de aquí, a lo que ellos ingenuamente creen que es la oscuridad, la oscuridad que temen, la oscuridad que puebla su fantasía de supersticiones y temores, la oscuridad que les conduce balbucientes y quejumbrosos, ante los altares de dioses antropomórficos engendrados por el terror.

Los hombres inteligentes son crueles. Los hombres estúpidos son monstruosamente crueles. Los guardias y los hombres que había a mi alrededor, desde Atherton hacia abajo eran monstruos estúpidos. Presta atención y sabrás lo que me hicieron…

¡Necios! ¡Como si pudieran estrangular mi inmortalidad con su estúpido aparato de sogas y nudos! Caminaré de nuevo, sí, recorreré la Tierra una vez más, innumerables  veces. Caminaré desnudo, príncipe o esclavo, sabio o bufón, me sentaré en el mas alto de los tronos y me arrastraré de nuevo bajo el yugo.

Jack London.