Black Sabbath

“Una figura destaca entre los cristales amarilleados por la luz de una lámpara de escritorio. La noche ha caído hace tiempo y ella se escurre como una sombra por los corredores de una casa de estilo colonial. Una capa de silencio lo cubre todo, todo lo imaginable, pero las penumbras están repletas de pensamientos ruidosos. Las antiguas reminiscencias parecen llamarla hacia un pasado siglo. Su mente soñadora le hace retornar a las épocas de lo maravilloso, y sabe que su pluma, que vuela como un pájaro en inmensos cielos sobre torres ingentes, todo lo puede. Sin embargo, siente un presagio y ve la cárcel que le aprisiona: incluso al borde de la puerta de marfil se da cuenta que todas las bellezas y glorias acaban con la puerta. Pero ¿qué es esa sombra que acecha en las tinieblas y llena la noche de efluvios malsanos? Y la sombra repite una y otra vez: …nunca más…”

Mientras desde el elegante comedor, las absurdas caras de aquella gente la cual apenas había visto en un par de ocasiones y que, sin embargo, se apoderaban de su cálida amabilidad, rompían la magia de ese silencio. Desde la luminosa estancia decorada con las cortinas más rojas que encontró en el desván y con las más suculentas delicias jamás vistas colocadas sobre la mesa como si de una obra de arte se tratase, alguien brindó:

“Acudid acá, mozos, con vuestras jarras de cerveza, y bebed por el presente antes de que se esfume. Apilad en vuestro plato una montaña de carne, pues el comer y el beber nos brinda alivio: así que colmad vuestros vasos, ya que la vida pronto pasará; ¡Cuando estéis muertos no brindaréis a la salud del rey o de vuestra chica!…”

En ese momento ella apareció por la puerta del gran salón, llevaba un largo vestido granate con arreglos de color crema y unas puntillas negras que contrastaban con su bonita expresión atrapada en ese rostro pálido y angelical, nada más lejos de la realidad; miró con cara de pasividad a la masa sentada en sus sillas tapizadas, engullendo con ansia los manjares que se había pasado horas preparando con esmero, y esputó sobre todos ellos:

“That is not dead which can eternal lie,
And with strange aeons death may die. “

Lo sabía demasiado bien…

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