Etiqueta: Blue

Dirty Black Summer

Una ventana sucia, humedad por doquier, una cama desecha, no, no era lo que podría haber sido…el fin del verano asomaba por las esquinas, era una mierda de tarde lluviosa como las de los domingos en Noviembre. Se había levantado tarde y ni siquiera había puesto empeño en sacudir las sábanas, total ¿para qué? para volver a recostarse en el mismo lecho frío y seco de todos los días. 

Una de esas tardes en las que no sale nadie, que parece que no hay más en el mundo, una de esas en las que ni el puto gato parece hacerte caso, una…

Por no seguir poniendo apelativos que llevan a lo mismo, mandó todo a la mierda, se tumbó en el hueco de su alma con el cuerpo retorcido por las abolladuras del colchón y dejó volar lo que quedaba de tarde.

El viento frío acariciaba su rostro, su cuello, su espalda, se acurrucaba entre todos los rincones de su inmóvil cuerpo mientras las sombras gritaban a través de las paredes. Su sangré se heló durante unos minutos, de su boca apenas salía un halo de vaho que se unía al ambiente cargado con el olor de una barrita ya casi acabada de incienso. Le gustaba quemar media barra en la habitacion todos los días, cargaba el aire de una sensación cálida y agradable, pero esta vez habia dejado inconscientemente que se consumiese hasta el final. 

El frío se introdujo en su corazón tan bruscamente que dejó escapar todo el vaho que quedaba en la palidez de su pecho dejándola apenas sin respiración. Las sombras marcharon tras un grito aterrador hacia donde el ojo humano no es capaz de captar la mas intensa luz del sol. El frío se esfumó con la misma rapidez con la que llegó dejando su cuerpo yaciendo dolorido entre unas sábanas rasgadas por la ira del que ama, por el fuego del que odia, por el amor que no siente.

Alli yació el resto de la tarde, sintiendo como su alma ardía entre llamas azules de ceniza y nacar, para despertar entre la aspereza de aquellas sábanas arrugadas y secas y el ruido de la lluvia al caer que entraba por la sucia ventana…era una mierda de tarde lluviosa…y el otoño habia entrado por su ventana para quedarse entre el calor de sus piernas.

Danzig – Dirty Black Summer (ver apartado Music)

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Blue Orchids

Un poco de tinta, un frasco derramado sobre el escritorio y una pluma con la punta doblada que aún intenta volar…un poco de carmín, un pincel rígido teñido de rojo, unos labios agrios…un espejo manchado de pintalabios…

«¿Cómo te atreves?»

Irrumpió en la habitación como alma que carga al diablo, rompiendo la extraña aura que rodeaba su cuerpo desnudo. Allí estaba, ¡creando! creando lo que iba a ser, pintando de color lo que el espejo no tenía capacidad para colorear.

«Ha llegado algo para usted…tiene etiqueta pero no consigo enterder lo que pone, está escrito en un dialecto extraño…»

«O que lo ha escrito un mono con el pie…¡trae!»

Una, dos, tres, cuatro…¡un ramo!, un ramo para la mano más fría del mundo, un ramo de orquídeas blancas…

«¡¿Pero qué?! Puedes irte…»

Marchó tal cual entró en la habitación.

No pudo evitarlo, de sus labios salió algo, una especie de arruga poco marcada, una sonrisa…o algo similar, una sonrisa a medias de ser dulce, a medias de ser amarga. Cuando del ramo tomó un capullo escondido entre tanta flor, éste se abrió tornándose de un azul claro…no tan claro…un azul oscuro, más oscuro que el azul de sus ojos, que el azul de su piel, que el azul de su alma.

Cogió la etiqueta y tiró el resto del ramo a la papelera ubicada bajo la mesa. Efectivamente, en la etiqueta ponía algo, algo que cualquiera que intentase descifrarlo acabaría volviéndose loco, pero ponía algo…Se le daban bien los idiomas, aunque quizás el escrito no podría considerarse siquiera eso, tan solo lo conocía una persona y ella no era esa persona, aunque sin saber cómo y sin haber visto esas malditas letras en su vida sintió cómo esa caligrafía se le clavaba en el corazón, cómo un escalofrío recorría cada rincón insólito de su desnudez.

Volvió al espejo, miró su cara, o lo que se veía de su cara entre los manchones de carmín…riendo, llorando, descojonándose…sabía quien había mandado esas flores…y había logrado esa reacción.